La próxima vez que su pequeño esté enojado y usted tenga la tentación de darle una galleta o un dulce para ayudarlo a sentirse mejor, piense en probar una de las siguientes estrategias:
Actividad física: para muchos niños, la actividad física puede ayudarlos a organizarse y regularse. De vez en cuando, salir a correr, saltar, hacer yoga o bailar puede resultar en un mejor humor.
Música: la música tranquila puede ser muy relajante para ambos, niños y adultos. Explore cómo puede la música influenciar el estado emocional de su hijo.
Colorear: muchos niños se relajan ellos mismos coloreando. Puede observar que el tono de sus cuerpos se suaviza sólo por el acto de colorear. Para otros niños, el acto de colorear puede no tener ningún efecto en su humor, sin embargo, una actividad más creativa puede funcionar. Dibujar, pintar, construir, pueden ser formas de expresarse así como formas de organizarse y calmar mente y cuerpo.
Leer: si la lectura no implica una lucha o una carga emocional, puede ser muy tranquilizante para muchos niños. Si su hijo no sabe leer todavía y no disfruta viendo él mismo los libros, entonces léale usted los libros y él lo encontrará muy relajante.
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